Decisión
¿Reparar o cambiar una puerta?

Antes de gastar en una puerta nueva, conviene saber que la mayoría de problemas tienen arreglo. Reparar suele ser más rápido, más barato y más sostenible. Estas son las claves para decidir.
Cuándo compensa reparar
- La puerta roza el marco o el suelo.
- No cierra bien o se queda abierta sola.
- Las bisagras chirrían o están flojas.
- El picaporte o la cerradura fallan.
- Hay pequeños golpes o arañazos superficiales.
Cuándo es mejor cambiarla
- La hoja está alabeada (torcida) y no ajusta por más que se regule.
- Hay humedad o podredumbre en la madera.
- El daño estructural es grande (fisuras profundas, delaminación).
- Quieres mejorar aislamiento acústico o cambiar de estilo.
¿No sabes en qué caso estás?
Lo vemos en una visita y te decimos honestamente qué sale más a cuenta.
Problemas habituales y su solución
- Roza abajo: se rebaja la hoja o se ajusta el marco.
- No cierra: se regulan bisagras o se repara el cajetín.
- Bisagras flojas: se refuerzan o sustituyen.
- Ruido: engrase y ajuste.
¿Cuánto cuesta cada opción?
Una reparación sencilla es una fracción del coste de una puerta nueva instalada. Por eso casi siempre recomendamos valorar primero el arreglo. Te damos presupuesto cerrado en ambos casos para que decidas con datos.
Preguntas frecuentes
¿Cuánto tarda una reparación de puerta?
Muchos arreglos se resuelven en el mismo día.
¿Merece la pena reparar una puerta antigua?
Si la madera está sana, sí: sale mucho más económico que cambiarla.
¿Podéis igualar el acabado si cambio solo una puerta?
Buscamos el modelo y acabado más parecido para que no desentone.
¿La puerta no tiene arreglo? Mira nuestra instalación de puertas o el servicio de reparaciones de carpintería.